Consejos Para Padres

CRIANZA DE LOS HIJOS

La crianza de los niños es una de las tareas más difíciles y satisfactorias del mundo, y aquella para la cual puede sentir que está menos preparado. A continuación se incluyen nueve consejos para la crianza de un niño que pueden ayudarlo a sentirse más satisfecho como padre y, también, a disfrutar más a sus hijos.

1. Estimule la autoestima de su hijo

Los niños comienzan a desarrollar su sentido del yo desde que son bebés, cuando se ven a sí mismos a través de los ojos de sus padres. Sus hijos asimilan su tono de voz, su lenguaje corporal y todas sus expresiones. Sus palabras y acciones como padre tienen un impacto en el desarrollo de su autoestima más que ninguna otra cosa. El elogio de los logros, aunque sean pequeños, hará que los niños estén orgullosos; permitirles que hagan cosas por sí solos los hará sentir que son capaces y fuertes. Por el contrario, los comentarios denigrantes o las comparaciones negativas con otros niños los hará sentir inútiles.

Evite las afirmaciones tendenciosas o usar palabras hirientes. Los comentarios tales como "¡Qué estupidez!" o "¡Te comportas más como si fueras un bebé que tu hermano pequeño!" pueden causar el mismo daño que los golpes físicos. Elija las palabras con cuidado y sea compasivo. Dígales a sus hijos que todas las personas cometen errores y que usted aún los ama, incluso cuando no apruebe su comportamiento.

2. Reconozca las buenas acciones

¿Se detuvo a pensar alguna vez cuántas veces al día tiene reacciones negativas para con sus hijos? Es posible que se dé cuenta de que los critica muchas más veces de las que los felicita. ¿Cómo se sentiría si un jefe lo tratara de un modo tan negativo, incluso si fuese con buenas intenciones?

El enfoque más positivo es reconocer las buenas acciones de los niños: "Hiciste la cama sin que te lo pidiera, ¡eso es genial!" o "Te estaba mirando mientras jugabas con tu hermana y fuiste muy paciente". Estos comentarios serán mucho más eficaces para alentar la buena conducta a largo plazo que las reprimendas continuas. Propóngase encontrar algo para elogiar todos los días. Sea generoso con las recompensas: su amor, sus abrazos y elogios pueden hacer maravillas y suelen ser suficiente gratificación. Pronto descubrirá que está "cultivando" en mayor medida el comportamiento que desearía ver.

3. Establezca límites y sea coherente con la disciplina

En todas las casas es necesaria la disciplina. El objetivo de la disciplina es ayudar a que los niños elijan los comportamientos aceptables y aprendan a autocontrolarse. Es posible que pongan a prueba los límites que usted establece, pero son imprescindibles para que ellos se conviertan en adultos responsables.

Poner reglas en la casa ayuda a que los niños entiendan sus expectativas y desarrollen el autocontrol. Algunas reglas pueden incluir, por ejemplo, no mirar televisión hasta que estén hechas las tareas y no permitir los golpes, los insultos ni las burlas hirientes. Es recomendable que implemente un sistema: una advertencia seguida de consecuencias, que pueden ser una penitencia o la pérdida de privilegios. Un error frecuente que cometen los padres es no seguir adelante con las consecuencias. No puede disciplinar a los niños por una mala contestación un día e ignorar el hecho al día siguiente. Ser consistente les enseña qué es lo que usted espera.
 

4. Hágase un tiempo para sus hijos

A menudo es difícil que los padres y los niños se reúnan para una comida en familia, ni pensar en que pasen juntos tiempo de calidad. Sin embargo, es probable que no haya nada que a los niños les gustaría más que eso. Levántese 10 minutos antes a la mañana para poder desayunar junto a sus hijos o deje los platos en el fregadero y salga a caminar después de cenar. Los niños que no reciben la atención que desean de sus padres a menudo sobreactúan o se  comportan mal porque, de ese modo, están seguros de que recibirán su atención. Muchos padres descubren que es gratificante programar tiempo para pasar con sus hijos. Programe una "noche especial" cada semana para estar juntos y deje que sus hijos ayuden a decidir cómo pasar el tiempo. Busque otras formas de relacionarse, por ejemplo, ponga una nota o algo especial en las loncheras de los niños.

Los adolescentes parecen necesitar menos atención individual de sus padres en comparación con los niños más pequeños. Puesto que hay menos oportunidades de que padres y adolescentes pasen tiempo juntos, los
padres deben hacer su mayor esfuerzo para estar disponibles cuando sus hijos expresan el deseo de hablar o participar en actividades familiares. Asistir a conciertos, juegos y otros eventos con el adolescente es una forma de transmitir afecto, y le permite a usted conocer otros aspectos sobre su hijo y sus amigos que son importantes. No se sienta culpable si es un padre que trabaja. Los niños recordarán las pequeñas cosas que usted hace, por ejemplo, preparar palomitas de maíz, jugar a los naipes, mirar vidrieras.

5. Sea un buen modelo a seguir 

Los niños pequeños aprenden mucho sobre cómo actuar al observar a sus padres. Cuanto más pequeños, más lo imitan. Antes de reaccionar agresivamente o enfurecerse frente a su hijo, piense en lo siguiente: ¿es así como desea que el niño se comporte al enfadarse? Esté siempre consciente de que sus hijos lo están observando. Los estudios han demostrado que, por lo general, los niños que dan golpes imitan el modelo de agresión de sus casas. Sirva de ejemplo de las cualidades que desea cultivar en sus hijos:

respeto, cordialidad, honestidad, amabilidad, tolerancia. Sea generoso. Haga cosas por los demás sin esperar una retribución. Exprese su agradecimiento y haga elogios. Por sobre todo, trate a sus hijos del mismo modo que espera que otras personas lo traten a usted.  

6. Haga de la comunicación una prioridad

No puede esperar que los niños hagan todo sólo porque usted como padre "así lo dice". Ellos desean y merecen explicaciones al igual que los adultos. Si no dedicamos tiempo a dar explicaciones, los niños comenzarán a cuestionarse nuestros valores y motivaciones, y si estos tienen fundamentos. Los padres que razonan con sus hijos les permiten entender y aprender sin emitir juicios de valor. Deje en claro sus expectativas. Si hay un problema, descríbalo, exprese sus sentimientos e invite a su hijo a que busquen juntos una solución. No olvide mencionar las consecuencias. Haga sugerencias y ofrezca alternativas. Además, esté dispuesto a escuchar las sugerencias de su hijo. Negocie. Los niños que participan en la toma de decisiones están más motivados a llevarlas adelante.

7. Sea flexible y esté dispuesto a adaptar su estilo de crianza

Si el comportamiento de su hijo lo decepciona con frecuencia, quizás se deba a que sus expectativas no son realistas. Para los padres que piensan en "lo que se debe" (por ejemplo, "A esta altura, mi hijo debe usar el orinal"), puede ser útil leer sobre el tema o hablar con otros padres o con especialistas de desarrollo infantil. El entorno que rodea a los niños tiene un impacto en su comportamiento; por lo tanto, puede cambiar ese omportamiento si modifica el entorno. Si continuamente tiene que decirle "no" a su hijo de 2 años, busque algún modo de reestructurar el entorno para que haya menos cosas prohibidas. Esto será menos frustrante para ambos. A medida que su hijo cambie, tendrá que modificar gradualmente su estilo de crianza. Lo más probable es que lo que hoy resulta eficaz con su hijo ya no lo sea tanto en uno o dos años. Los adolescentes suelen buscar más modelos a seguir en sus pares y menos en sus padres. Sin embargo, no deje de orientar y alentar a su hijo adolescente ni de impartir la disciplina adecuada mientras que, a la vez, le permite independizarse cada vez más. Y aproveche todos los momentos que tenga para entablar una relación.

8. Demuestre que su amor es incondicional

Como padre, usted tiene la responsabilidad de corregir y guiar a sus hijos. Sin embargo, la forma en que expresa su orientación correctiva tiene una gran influencia en la forma en la que un niño la recibe. Cuando tenga que
enfrentarse a su hijo, evite echar culpas, hacer críticas o buscar defectos; todo esto puede debilitar la autoestima y provocar resentimiento. En cambio, haga un esfuerzo por educar y alentar, incluso cuando discipline a sus hijos. Asegúrese de que ellos sepan que, aunque desea y espera algo mejor la próxima vez, su amor es incondicional.


9. Esté consciente de sus propias necesidades y limitaciones como padre

Enfréntelo: usted no es un padre perfecto. Como jefe de familia, tiene fortalezas y debilidades. Reconozca sus habilidades: "Soy  cariñoso y dedicado". Prometa trabajar en sus debilidades: "Debo ser  más coherente con la disciplina". Intente tener expectativas realistas  para usted, su cónyuge y sus hijos. No es necesario que sepa todas las  respuestas: sea indulgente con usted mismo. E intente que la crianza de los hijos sea una labor que se pueda manejar. Concéntrese en las áreas que necesitan la mayor atención, en lugar de intentar abordar todo a la vez. Admita cuando se sienta agotado. Quítele tiempo a la crianza para hacer cosas que lo harán sentir feliz como persona (o como pareja). Centrarse en sus necesidades no lo convierte en una persona egoísta. Simplemente quiere decir que se preocupa por su propio bienestar, otro valor importante para que sus hijos tomen como ejemplo a seguir.

Problemas de aprendizaje y fracaso escolar | Problemas escolares La detección y el tratamiento oportuno de los problemas y dificultades de aprendizaje hace la vida más fácil a niños, padres y profesores. Hay muchos niños y adultos con dificultad de aprendizaje y problemas escolares desesperados, que avanzan penosamente enfrentándose día a día a las duras tareas escolares, sin llegar a alcanzar productividad alguna. Para ellos el trabajo no tiene sentido porque no da ningún fruto. Hay que tomar acciones cuanto antes para tratar a los niños con problemas de aprendizaje.

Al fracasar en lectura, escritura, razonamiento, truncamos algo mucho más importante que el reconocer las palabras escritas, truncamos la gran posibilidad de desenvolvernos en las actividades más comunes en las que nos vemos envueltos cada día.

¿Qué hacer entonces si vemos que nuestro hijo tiene dificultades en el
aprendizaje?


Es importante que se realice una evaluación pedagógica para conocer de dónde provienen esas dificultades y poder poner los medios adecuados. Si se trata de una deficiencia o dificultad en áreas que están por debajo de los aprendizajes, no se va a arreglar nada con presionar al niño y obligarle a que trabaje el doble porque parece que lo requiera. Es preciso que se lleve a cabo un tratamiento enfocado a mejorar estos aspectos lo antes posible. Sin ello el niño no solo no saldrá adelante, sino que agravará sus problemas al irse sintiendo cada vez más al margen de los conocimientos del curso y, en ocasiones, hasta de los propios compañeros.

Cuanto antes se diagnostiquen las dificultades en estas áreas, antes conseguirá el niño adquirir las habilidades para afrontar los aprendizajes posteriores.  En la reeducación tratamos diferentes problemas empleando para ello diversas estrategias metodológicas y ofreciéndole al niño recursos suficientes para superarlos. Para trastornos de la lectoescritura, por ejemplo, será necesario trabajar la velocidad y exactitud lectora, la conciencia fonológica, errores como uniones, separaciones, omisiones, etc. Así mismo, se trataría la disgrafía, disortografía, expresión oral y escrita.

Enseñarles a comprender textos estructurando la información, haciendo inferencias cada vez más complejas y a diferenciar las ideas más o menos importantes. En cambio, en los deficits de atención con o sin hiperactividad, las áreas a tratar serán totalmente diferentes, en este caso los programas están orientados a la impulsividad, la reflexividad, distintos tipos de atención, etc.

En el Centro los niños reciben antención individual, que consideramos necesaria por las siguientes razones:

- Porque primero tienen que aprender a trabajar ellos mismos para luego ser capaces de hacerlo en grupo.
- Porque los niños que tienen déficit o problemas de atención tienen que aprender a mantener la atención primero sin tantos estímulos y luego enfrentarse al grupo. El niño no puede organizar su entorno si primero no ha establecido un orden interno.
- Porque entendemos que en los centros escolares ya se trabaja en grupo y generalmente en las aulas de refuerzo también.
- Porque siempre tenemos la oportunidad, si las necesidades lo requieren, de verles relacionándose o realizando actividades con otros niños.
- Porque hacer grupos homogéneos, niños de las mismas características, es muy difícil, ya que consideramos que cada niño es un mundo diferente.

Tratamiento de: trastorno deficit de atención, niños con deficit de atención
El trabajo se realiza de manera individual y por profesionales (psicologos y pedagogos) con amplia experiencia en problemas de aprendizaje. Además del trabajo individualizado contamos con cursos Técnicas de Estudio, enfocado a todos los niños que quieran mejorar su rendimiento en el aprendizaje. Habitualmente los realizamos en los períodos vacacionales de los niños.Consulte nuestro Taller de técnicas de estudio mediante nuevas tecnologías, para que sus hijos aprender ser mas independientes y competentes en el estudio y aprendizaje).
 

 

CONSEJOS PARA CONSEGUIR QUE LOS NIÑOS COMAN FRUTAS Y VERDURAS

Intentarlo varias veces
Existen multitud de sabores en las frutas y verduras que los niños aprenden a descubrir cada vez que prueban algo nuevo. No siempre les gustará lo que comen a la primera, así que habrá muchas ocasiones en las que necesitarán intentarlo varias veces hasta que se acostumbren al sabor.

Si no le gusta, no le fuerces demasiado. De esa manera evitas que haga una mala asociación del sabor y la comida. Pero hazle comprender que al menos tiene que intentarlo con un bocado. Finalmente aunque rechace
la comida varias veces, si se le va cambiando la verdura, terminará probándola y acostumbrándose.

•    Ser su modelo comiendo verduras
Los niños se fijan en los mayores más de lo que nos pensamos y ante cualquier detalle con la comida que pueda ser insignificante para nosotros, ellos lo adoptarán inmediatamente.
Un truco para motivarles es cuando haya verdura en la mesa que te sirvas y al probarla digas: ¡Um, qué rico está!, o ¡estaba deseando comer espinacas! Los niños también te querrán imitar y seguro que te sorprenden algún día diciendo lo mismo que tú.

•    Fomentar la elección
Para cenar puedes preguntarle qué dos opciones prefiere de verduras que tengas preparadas. Con ello consigues que el niño sienta que su opinión cuenta. También resulta ser una pista para los padres a la hora de saber qué es lo que más le gusta y aprovechar la ocasión para introducir nuevas recetas. Puede que no acepte un tipo de verdura pero hay infinidad de variedades. Debes probar hasta descubrir las que le gusten.

•    Poner la imaginación a trabajar
Si presentas el plato de una forma divertida puedes animarle a comer ese bosque que has podido hacer con brócoli, o una cara utilizando varias verduras. Incluso puedes pedirle que te ayude a colocar las verduras en el plato haciendo alguna forma geométrica. El microondas te puede ayudar a calentar el plato si tardáis mucho rato.

•    Añadir frutas y verduras a comidas que al niño le gusten
Puedes añadir fruta al yogur o combinar fruta en los cereales. Si por ejemplo cocinas espagueti puedes aprovechar para echarle verduras partidas finas y mezclarlo todo. No resulta fácil hacer que los niños coman de todo. Pensemos en nosotros mismos, no comemos de todas las verduras y hay muchas que todavía no nos gustan. Pero otras que de pequeños no comíamos, de adultos hemos conseguido educar el paladar. ¡Cuánto tenemos que agradecer a nuestras madres que consiguieron hacernos comer casi de todo!. Y ahí encontramos la respuesta, en intentarlo muchas veces. La constancia y una buena educación en alimentación es importante para llevar una dieta equilibrada y desempeñar un papel importante en cualquier etapa de la vida.

Comer con colores
Te proponemos una idea que seguro que a tu hijo le encantará: El menú cromático ¡un color para cada día! Anímale a que te ayude en su preparación.
Estas son sólo unas propuestas, piensa en las tonalidades de las verduras y colorea el menú. ¡Hay mil opciones! Seguro que se te ocurren otras combinaciones.
 

¿CÓMO CONSEGUIR QUE LOS NIÑOS COMAN FRUTAS Y VERDURAS?

La reducción del consumo de frutas y hortalizas frescas en la actualidad y los desequilibrios que ello origina en la dieta diaria afectan a nuestra salud que no puede cubrir sus necesidades diarias de vitaminas

No siempre los niños son receptivos a comer las verduras y aprobar los nuevos sabores y texturas. Dicen que nos les gusta o que les da asco. Así que nos encontramos ante el reto de cómo conseguir que las coman sin rechazarlas y sin que la comida se convierta en una lucha de poder.


Comenzar cuanto antes


Desde que son pequeños es necesario poner en la mesa y ofrecer a los niños diferentes tipos de frutas y verduras y mostrarles cómo sus padres también las comen y disfrutan con ellas.
Aunque cuando son pequeños comen de todo en papilla, en cuanto empiezan a comer sólidos empiezan los problemas de los sabores. Es cuando los padres se convierten en la referencia en la mesa y si en la mesa no se sirven frutas y verduras suficientes, el niño no querrá probarlas o las rechazará.

Debemos perseverar

Según varios estudios realizados, las preferencias alimenticias de los niños están fuertemente influenciadas por las veces que los padres sacan la comida a la mesa y por su perseverancia en volver a enseñar la comida que los niños rechazan.

Si los niños ven de nuevo la comida y los nuevos platos llegará un momento en que terminarán probándolo. Por tanto, si queremos que el niño coma judías verdes, es posible que tengamos que ponérselas de 10 a 15 veces antes de que se acostumbre a comerlas o, si el niño es rebelde, que llegue incluso a probarlas.

¿Es demasiado tarde para intentarlo?

Según los especialistas en nutrición infantil, la aceptación de los nuevos alimentos es más fácil en los niños cuando tienen entre 2 y 4 años. En la franja de edad de 4 a 8 años el número de comidas que a los niños les gusta no cambia demasiado.

Esto no quiere decir que si el niño tiene 6 años y no has conseguido que le guste un alimento no lo conseguirás en los años siguientes, sólo que será necesario algo más de esfuerzo y constancia por tu parte.
Realmente comer diferentes frutas no es tan problemático como comer verduras y es ahí dónde reside el reto para los padres. 


¿Por qué no les gustan las verduras?

La primera hipótesis defiende la idea de que los niños instintivamente comen para calmar su hambre. Los cereales, los azúcares o las féculas, sacian mucho más que las verduras o la fruta. De ahí su inclinación a elegir los primeros.

Las verduras tienen un sabor fuerte y en ocasiones amargo. Algunos estudios afirman que el gusto dulce es innato, por esta razón los bebés lo aceptan sin problemas; en cambio los gustos ácido, salado y amargo se aprenden y, en el momento de conocerlos serán mejor o peor aceptados por el niño.

Otra realidad es que cuanto menos acostumbrados a tomarlas estén menos les gustarán. Si se pierde el hábito de incluirlas en el menú, el niño acabará por olvidarlas.

Las verduras, indispensables

Un niño entre 1 y 3 años debería comer, cada día, alrededor de 200 g de verduras y al menos una pieza de fruta.
Las verduras contienen una gran cantidad de elementos nutritivos, son ricas en vitamina A y C, esta última posee propiedades antibacterianas, muy necesario para los niños. Son importante fuente de minerales, como el magnesio, el potasio, el calcio o el hierro. Asimismo contienen fibra, esencial para el correcto tránsito intestinal. Además su contenido en agua es sumamente importante (alrededor de un 90% de su peso es agua), ya que contribuye a la hidratación del organismo.

En conclusión, las verduras juegan un papel muy importante en la correcta alimentación, ayudando al equilibrio alimentario.
Consejos para conseguir que los niños coman frutas y verduras

•    Intentarlo varias veces

Existen multitud de sabores en las frutas y verduras que los niños aprenden a descubrir cada vez que prueban algo nuevo. No siempre les gustará lo que comen a la primera, así que habrá muchas ocasiones en las que necesitarán intentarlo varias veces hasta que se acostumbren al sabor.

Si no le gusta, no le fuerces demasiado. De esa manera evitas que haga una mala asociación del sabor y la comida. Pero hazle comprender que al menos tiene que intentarlo con un bocado. Finalmente aunque rechace
la comida varias veces, si se le va cambiando la verdura, terminará probándola y acostumbrándose.

•    Ser su modelo comiendo verduras

Los niños se fijan en los mayores más de lo que nos pensamos y ante cualquier detalle con la comida que pueda ser insignificante para nosotros, ellos lo adoptarán inmediatamente.
Un truco para motivarles es cuando haya verdura en la mesa que te sirvas y al probarla digas: ¡Um, qué rico está!, o ¡estaba deseando comer espinacas! Los niños también te querrán imitar y seguro que te sorprenden algún día diciendo lo mismo que tú.

•    Fomentar la elección

Para cenar puedes preguntarle qué dos opciones prefiere de verduras que tengas preparadas. Con ello consigues que el niño sienta que su opinión cuenta. También resulta ser una pista para los padres a la hora de saber qué es lo que más le gusta y aprovechar la ocasión para introducir nuevas recetas. Puede que no acepte un tipo de verdura pero hay infinidad de variedades. Debes probar hasta descubrir las que le gusten.

•    Poner la imaginación a trabajar

Si presentas el plato de una forma divertida puedes animarle a comer ese bosque que has podido hacer con brócoli, o una cara utilizando varias verduras. Incluso puedes pedirle que te ayude a colocar las verduras en el plato haciendo alguna forma geométrica. El microondas te puede ayudar a calentar el plato si tardáis mucho rato.

   Añadir frutas y verduras a comidas que al niño le gusten

Puedes añadir fruta al yogur o combinar fruta en los cereales. Si por ejemplo cocinas espagueti puedes aprovechar para echarle verduras partidas finas y mezclarlo todo.

No resulta fácil hacer que los niños coman de todo. Pensemos en nosotros mismos, no comemos de todas las verduras y hay muchas que todavía no nos gustan. Pero otras que de pequeños no comíamos, de adultos hemos conseguido educar el paladar. ¡Cuánto tenemos que agradecer a nuestras madres que consiguieron hacernos comer casi de todo!. Y ahí encontramos la respuesta, en intentarlo muchas veces. La constancia y una buena educación en alimentación es importante para llevar una dieta equilibrada y desempeñar un papel importante en cualquier etapa de la vida.

Comer con colores
Te proponemos una idea que seguro que a tu hijo le encantará: El menú cromático ¡un color para cada día! Anímale a que te ayude en su preparación. Estas son sólo unas propuestas, piensa en las tonalidades de las verduras y colorea el menú. ¡Hay mil opciones! Seguro que se te ocurren otras combinaciones.

Recetas sin huevo para niños alérgicos

La alergia al huevo puede causar más de un quebradero de cabeza a las madres que tienen que alimentar a sus hijos, especialmente cuando hablamos de repostería, como bizcochos o magdalenas.

Cuando leo que una madre le tiene que negar algún alimento a su hijo por culpa de una alergia alimentaria, me da una pena terrible, y comprendo sus esfuerzos por intentar que su hijo no se vea diferente a otros niños. Hace poco leí un post de una madre que no pudo hacerle el pastel de cumpleaños a su hijo en su primer cumpleaños por culpa de una alergia al huevo, y sus esfuerzos para conseguir que su hijo tuviera pastel en su segundo cumpleaños. Y éste es el resultado. Espero que a otras madres con el mismo problema les sea de utilidad…

 

Bizcocho sin huevo 1La medida se toma con el envase del yogur que se utiliza.

1 yogur natural o sabor a limón
4 medidas de harina (se puede utilizar una que lleva levadura incluida)
2 medidas de azúcar
1 medida de aceite de oliva
1 medida de leche
1 sobre de levadura
ralladura de medio limón
Batir los ingredientes y tenerlo en el horno de 45 a 60 minutos. Si en vez de la ralladura de limón ponéis una o dos medidas de nesquik, (cola-cao no porque lleva lecitina que no es de soja, y los alérgicos al huevo y derivados no lo pueden tomar), tendréis un bizcocho de chocolate buenísimo.

Bizcocho sin huevo 2Ingredientes:

240 g. de harina
una pizca de sal
un sobre de levadura
200 g. de margarina (cuidado con los componentes de la margarina, ojo que no lleve lecitina que no sea de soja)
170 g. de azúcar
ralladura de 1 limón
75 ml. de leche evaporada Ideal
45 ml. de leche normal
Batir todos los ingredientes. Echarlos en un molde engrasado. Precalentar el horno a 180º y tener el bizcocho de 60 a 75 minutos.

Bizcocho sin huevo 3Ingredientes:

220 g. de harina
una pizca de sal
30 g. de nesquik
una pizca de canela
210 g. de azúcar
60 ml. de aceite de oliva
15 ml. de esencia de vainilla
45 ml. de leche Ideal
225 ml. de agua
Batir todos los ingredientes. Echarlos en un molde engrasado. Precalentar el horno a 180º y dejar cocer durante 40 minutos.

Para todos los Padres de Familia hay un restaurante muy bueno que recomendamos para toda la familia, preparan recetas para alergicos y vegetarianos; PALADAR.....al norte de Cali.

10 consejos para Padres sobre la alimentación de los niños.

No es de extrañar que los padres necesiten ayuda para entender qué significa comer de forma saludable. Desde la pirámide de los alimentos hasta la última grasa alimenticia, el alud de información existente sobre este tema puede desorientar bastante. La buena noticia es que usted no necesita graduarse en nutrición para criar hijos sanos. Siguiendo algunos recomendaciones básicas, usted puede crear un entorno doméstico que fomente la alimentación saludable y el mantenimiento de un peso saludable.

He aquí 10 normas básicas a seguir:

1.Los padres son quienes controlan las líneas de abastecimiento. Son ustedes quienes deciden qué alimentos se compran en su casa y cuándo se sirven. Aunque es de esperar que los niños den la lata a sus padres para que les dejen comer alimentos menos nutritivos, son los adultos quienes deciden qué alimentos entran en casa. Los niños no se quedarán con hambre porque en su casa no hay lo que más les apetece comer. Comerán lo que haya en los armarios y la nevera. Si el tentempié favorito de su hijo no tiene nada de nutritivo, aún y todo, usted puede comprárselo de vez en cuando para que no se atiborre de ese alimento en cuanto caiga en sus manos.

2.De los alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiere comer o si quiere comer. Los niños también deben tener voz y voto en el asunto. De la selección de alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiera comer y la cantidad que quiera comer. Tal vez le parezca que esto es darle demasiada libertad. Pero, si usted sigue la primera recomendación de esta lista, su hijo solamente podrá elegir entre los alimentos saludables que usted ha decidido comprar y preparar.

3.Olvídese de la máxima de "dejar el plato limpio". Permita que su hijo acabe de comer cuando sacie su apetito. Muchas de las personas que ahora son padres se educaron con la máxima del plato limpio, pero este enfoque no ayuda a los niños a escuchar a su cuerpo para saber cuándo han comido suficiente. Si un niño aprende a reconocer la sensación de saciedad y a reaccionar en consonancia, es menos probable que coma más de lo que debería.

4.Empiece pronto. Las preferencias alimentarias se adquieren muy pronto en la vida, de modo que empiece pronto a ofrecerle a su hijo un amplio abanico de alimentos. Los gustos y los desagrados relacionadas con la alimentación se empiezan a desarrollar durante la lactancia. Así mismo, es posible que necesite darle a probar un alimento nuevo a su hijo en varias ocasiones antes de que lo acepte. No le fuerce a comer, limítese a ofrecerle unos pocos bocados del alimento que desea introducir en su dieta.

5.Reescriba el menú infantil típico. Cuando salgan a comer fuera de casa, deje que su hijo pruebe platos nuevos. Tal vez le sorprenda su deseo de experimentar. Puede empezar dejándole probar un poquito de lo que ha pedido usted o pidiendo una tapita o ración reducida para que la pruebe.

6.Las calorías de las bebidas también cuentan. Los refrescos con gas y otras bebidas edulcoradas suman calorías y se interponen en el camino de la alimentación saludable. El agua y la leche son las mejores bebidas para los niños. El zumo está bien cuando es al 100%, aunque los niños no necesitan beber mucho zumo. Con 115 a 170 ml diarios -de 4 a 6 onzas- basta para un preescolar.

7.Ponga los dulces en su sitio. Está bien tomar dulces de vez en cuando, pero no convierta el postre en el plato más deseado de las comidas. Cuando el postre se convierte en el premio por haberse comido bien la cena, es normal que los niños den más valor al pastelito que al brócoli. Intente mantener una actitud neutra hacia los alimentos.

8.No confunda la comida con el cariño. Encuentre formas mejores de decir "Te quiero". Cuando se utiliza la comida para recompensar a los niños y/o para mostrarles afecto, los niños pueden empezar a utilizarla como mecanismo para afrontar el estrés u otras emociones negativas. En vez de recompensar a su hijo con sus manjares preferidos, abrácelo, elógielo y préstele atención.

9.Los niños hacen los que hacen sus padres. Sea un buen ejemplo para su hijo comiendo de forma saludable. La mejor forma de enseñar buenos hábitos alimentarios a su hijo es comiendo bien. Tome tentempiés nutritivos, coma en la mesa y no se salte comidas.

10.Limite el tiempo de televisión y ordenador. De este modo, evitará que su hijo pique mecánicamente mientras está delante de una pantalla y fomentará en él la actividad física. Las investigaciones han demostrado que los niños que reducen las horas de televisión también reducen su porcentaje de grasa corporal. Cuando se les limita el tiempo de televisión y ordenador, los niños encuentran formas más activas de pasar el tiempo. Y, si la familia al completo limita el tiempo que pasan delate de cualquier tipo de pantalla, tendrán más tiempo para estar activos juntos.
Revisado por: Mary L. Gavin, MD